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Actualizaciones acerca de cambios administrativos en la IDU

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Estas cartas en español del Sr. Dennis Luker, Presidente de la IDU, y Sr. Melvin Rhodes, Director del Consejo de Ancianos, han sido traducidas fielmente de sus versiones en inglés, y declaradas como oficiales por el Sr. Dennis Luker, quien además autorizó su publicación en esta página de los miembros.

 

Respuestas Parte 1

Respuestas Parte 2

Respuestas Parte 3

 


15 de octubre de 2010
Queridos compañeros ministros y hermanos:

Tradicionalmente, después de la fiesta de los Tabernáculos, todos regresamos a nuestras congregaciones inspirados y refrescados, listos para crecer en la visión espiritual de la venida del Reino de Dios. Para la gran mayoría de nosotros, este año no ha sido diferente. La Fiesta de los Tabernáculos 2010 ya ha terminado, pero es un recuerdo agradable e inspirador, que espero nos sostenga con celo para seguir creciendo espiritualmente a lo largo de la temporada de primavera de los Días Santos en 2011.

Desafortunadamente para algunos, el período inmediato después de esta experiencia tradicionalmente gozosa ha sido muy turbulento. En un momento en que se supone que debemos estar experimentando el resplandor de la satisfacción y la confianza en la obediencia a los mandamientos de Dios, ahora debo abordar un asunto de importancia. Les escribo esta carta a ustedes con el corazón oprimido, pero con absoluta confianza y fe en Jesucristo como cabeza de esta Iglesia. Todos estamos siendo duramente probados en este momento, por el conflicto que estamos teniendo en el ministerio de nuestra Iglesia, la Iglesia de Dios Unida.

Permítanme ir al grano respecto al objetivo de esta carta: Unas cuantas personas muy vocales han planteado problemas imaginarios acerca de la actual administración y el Consejo de Ancianos, sobre todo en foros de Internet. Estos falsos problemas se basan en cartas recientes publicadas por Melvin Rhodes y por mí acerca del día sábado y sobre el ayuno. Una de nuestras cartas, publicada poco antes de la temporada de festivales, confirmó la santidad inviolable del día sábado, y además se refirió a cómo una familia en Chile estaba buscando consejo y resolución para un tema específico y poco común relacionado con la observancia del sábado.

Esta familia, perteneciente a la Iglesia, ha sufrido niveles escalofriantes de calumnias, sobre todo en foros de Internet. Los temas específicos (que deberían haberse mantenido confidenciales, de acuerdo con el proceso tradicional seguido por la Iglesia) fueron errónea y trágicamente elevados de un nivel personal a un nivel público por algunas personas. Algunos estaban tratando de forzar la inclusión de estos asuntos personales dentro de un contexto organizativo, para lanzar acusaciones contra la Iglesia misma. Debido a que se había cometido una trágica violación a la confidencialidad, ésto comenzó a convertirse en un problema mayor y en un ataque directo a la Iglesia, y por eso publicamos nuestra carta sobre el día sábado para tratar de ayudar a aclarar las cosas.
Nosotros hemos sido llamados a ser pacificadores (Mateo 5:9) y a someternos a Jesucristo como la Cabeza viviente de esta Iglesia. Si por incluir el relato de la familia (o por el título mismo de la carta) causamos alguna confusión acerca de cómo la gente debe observar el día de reposo, les ofrecemos nuestras disculpas. Para ser absolutamente claro, nada de lo que concierne a las enseñanzas establecidas de la Iglesia acerca del sábado ha cambiado, ni se está planeando hacer ningún cambio. Además, teniendo en cuenta los procedimientos establecidos en la estructura de gobierno de la Iglesia, es imposible que la administración o el Consejo de Ancianos puedan hacer algún cambio doctrinal.

Dado que la familia mencionada ha buscado el consejo y la decisión final de los líderes de la Iglesia, la cuestión específica seguirá el proceso tradicionalmente aceptado. Para ayudar a restaurar el respeto y la debida confidencialidad de ese proceso, Melvin Rhodes y yo retiramos con anticipación esta carta en carta en particular, como ya se anunció.

Cabe mencionar que además de ser pacificadores, parte de la responsabilidad de esta administración es defender la fe. En honor a esa responsabilidad, debo señalar que algunas personas, sobre todo en foros de Internet, por desgracia y lamentablemente ahora están torciendo el contenido tanto de esa carta como de otra que publicamos sobre el ayuno y la búsqueda de la voluntad de Dios.

Algunos han alegado abierta y falsamente que de alguna manera estas cartas contienen pruebas de los comienzos de un cambio doctrinal. ¡Nada podría estar más lejos de la verdad!

Permítanme decirlo claramente: ¡algunos de los comentarios en Internet que se me han hecho llegar carecen de la más mínima urbanidad y respeto, y no representan en absoluto lo que enseña la Iglesia acerca de la conducta cristiana! Por un lado, el Internet nos ofrece una capacidad de gran alcance para predicar el evangelio de la paz y hacerlo disponible de manera gratuita a millones de personas. Por otro lado, el Internet ofrece la misma capacidad para hacer gran daño, permitiendo a ciertas personas que dicen ser miembros o ministros, fabricar mentiras descaradas y verdades a medias, burlándose de Dios y de su Iglesia al publicar comentarios de fácil acceso, y que atentan directamente contra la valiosísima obra que hemos sido llamados a realizar. Esto, desafortunadamente, me recuerda lo que Pedro describe y que estaba ocurriendo entre unos pocos en la Iglesia del primer siglo: "Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las autoridades superiores" (2 Pedro 2:10).

Los rumores y acusaciones que vuelan por todas partes, especialmente en Internet, es que este conflicto es una vez más acerca de la doctrina, como lo fue en 1995 cuando comenzó la Iglesia de Dios Unida. Algunos están diciendo que yo, como presidente, y que otros ministros en el Consejo de Ancianos, queremos cambiar algunas de nuestras creencias doctrinales fundamentales.

Para aquellos que ya se han olvidado, permítanme recordarles que yo me mantuve muy firme en 1995 cuando Unida se estaba formando, a causa de los conflictos doctrinales en ese momento. Yo fui parte de la junta directiva de Unida durante los primeros cinco años y ayudé en el desarrollo de nuestros documentos de gobierno: nuestra Constitución (que incluye nuestras creencias fundamentales), los Estatutos y las Reglas de Asociación. Estos se basan en la santa Palabra de Dios, la Biblia.

Después de 32 años como ministro de tiempo completo en la Iglesia de Dios Universal, me retiré de ella, al igual que la mayoría de ustedes, con el fin de obedecer a Dios y guardar el sábado y los Días Santos. Permítanme asegurarles que mi compromiso de amar y obedecer a Dios y guardar sus mandamientos no ha cambiado---¡y nunca lo hará! Amar, obedecer y servir a Dios y su pueblo es el propósito de mi vida y de mi ministerio. Ya he les dicho a ustedes y a todos los hermanos que debido a que yo soy humano e imperfecto, voy a cometer errores, pero esos errores no me harán apartarme de Dios ni de sus leyes santas y justas.

Aquellos de ustedes que tienen oídos para oír, tengan la seguridad de mi compromiso con Dios, su Palabra, su Iglesia y su Obra. ¡Hice aquel compromiso con él más de 51 años atrás, cuando me bautizaron, y voy a mantener ese compromiso con él hasta mi último aliento!

Pero a pesar de esta prueba que nos encontramos experimentando, contamos con la suprema confianza de que Cristo conoce nuestros corazones. ¡Como líder de su Iglesia, él sabe cómo conducirnos a través de este juicio hasta la victoria! Incluso ahora mismo, estamos empezando a ver la profundización y los frutos de la proclamación del precioso evangelio de la Iglesia en la televisión nacional, en el canal WGN América. Más y más nuevos contactos están surgiendo frecuentemente, lo que refleja una verdadera curiosidad espiritual y una inspiradora hambre por la verdad de Dios. A medida que entramos en la temporada de otoño, cuando la televisión aumenta su audiencia, oramos y esperamos ver más de este tipo de respuestas.

En la medida que estos contactos progresan gracias a nuestra literatura, la expectativa lógica es que esta gente pronto quiera saber cómo es la Iglesia desde adentro. ¿Qué van a encontrar? Mi oración es que encuentren personas que practican una forma de vida revelada por Dios, por Jesucristo, lo que refleja “la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos” (Efesios 1:19, énfasis nuestro).

Ministros y hermanos, en la Fiesta de Tabernáculos reciente hemos captado la visión y hemos experimentado una vez más un poquito del Reino de Dios. Miremos individual y colectivamente más allá de cualquier prueba presente, reiterando con celo renovado nuestro compromiso para buscar a Dios y someternos a su voluntad, con los "ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cual es la esperanza a que él nos ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos" (Efesios 1:18).

¡Hoy día, protejamos nuestros corazones y mentes, y bajo la guía amorosa de Cristo, pongamos en práctica las palabras del apóstol Pedro: "procurad hacer firme vuestra vocación y elección" (2 Pedro 1:10)! Que Dios nos ayude a todos a superar esta prueba presente y que nos lleve a un profundo arrepentimiento, para que él pueda terminar, a través de nosotros, la maravillosa obra que él nos ha dado para hacer.

Atentamente, su hermano en Cristo,
Dennis Luker


 

Queridos hermanos:

E 5 de agosto grabé un sermón para que lo puedan escuchar cuando sea conveniente para ustedes. El título es: “La soberanía de Dios sobre la Iglesia y sobre nuestras vidas personales”

El mensaje es de 46 minutos y esta disponible en nuestra página www.ucg.org/sermons/2010/Gods-sovereignty-in-the-church.htm para que lo puedan descargar a su computador o verlo directamente ahí con traducción simultánea en español. Simplemente descárguenlo o escúchenlo en la misma página web.

Espero que este mensaje les ayude y los anime.

Gracias por su fiel servicio.

Dennis Luker, Presidente

 

 


 

6 de Agosto de 2010

A continuación puede descargar la versión PDF de la actualización sobre la situación en América Latina.

 

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4 de Agosto de 2010
Estimados Ministros y hermanos,

Durante las próximas seis semanas, aproximadamente, los judíos practicantes esperan participar activamente en una tradición de muchos siglos que concluye con el Día de Expiación (Yom Kippur), |frecuentemente llamado "Sábado de Sábados" y el más santo de todos los días observados en el judaísmo. La tradición exige que en las semanas que preceden a este Día Santo, los judíos extiendan su mano para alcanzar a aquellos a quienes han ofendido o perjudicado y buscar tanto el perdón como la reconciliación. En el Día de Expiación, los judíos pasan horas en una sinagoga o dedicados a la oración, tratando de reconciliarse con Dios y con los hombres.

Nosotros, que estamos llamados a ser parte del Cuerpo espiritual de Cristo, debemos practicar esto a diario. En la oración que Cristo mismo nos dio para usarla como modelo, se nos exhorta a orar de esta manera: "Perdónanos nuestras deudas [pecados], como también nosotros perdonamos a nuestros deudores [los que pecan contra nosotros personalmente]" (Mateo 6:12). Cristo mismo nos dio el ejemplo, orando así mientras agonizaba: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34). El sacrificio de Cristo por nuestros pecados fue único y definitivo. Sin embargo, la Cabeza viviente de esta Iglesia fue muy clara: usted será perdonado en la misma medida en que perdone a los demás. Así como Jesús tuvo misericordia, ustedes también tendrán que ser misericordiosos.

El perdón sienta las bases para la verdadera reconciliación. La reconciliación exige que ambas partes depongan las armas, que dejen de lado sus heridas y resentimientos--reales o imaginarios-y que ejerzan el verdadero amor por otros. La reconciliación no significa que las diferencias sean tapadas. La reconciliación significa tolerancia, confianza y restablecimiento de la comunicación honesta.

Ministros y hermanos, no hay nada que al Consejo de Ancianos le gustaría más que ver una reconciliación sincera. Ninguno de nosotros quería ver lo que sucedió en América Latina. Sufrimos por los miembros de esa área, que han sido sometidos a golpes espirituales y emocionales-en algunos casos durante años. Esto no es bueno, y sólo el don divino del amor de Dios puede realmente sanar esta herida. Los ánimos se han encendido y muchas personas dentro de nuestra comunidad han lanzado acusaciones.

Al acercarnos a la cima espiritual del año para nosotros--Trompetas, Expiación, la Fiesta de los Tabernáculos y el Último Gran Día, ¿podemos reconciliarnos? Los miembros del Consejo de Ancianos y los administradores de la Iglesia han dedicado innumerables horas a hablar y comunicarse abiertamente con ministros y miembros por igual, para lograr la reconciliación. Siempre que ha sido posible, hemos evitado ventilar “los trapos sucios" de ciertos individuos.

A pesar de todo esto, todavía leemos o escuchamos informes viles y acusaciones infundadas-tanto en Internet como en persona—utilizando para ello lenguaje e insultos que nunca deben ser parte de la comunicación cristiana.

A pesar de lo triste y a veces desalentador de todo esto, todavía tenemos la promesa inquebrantable de que a través de Cristo, ¡Su Iglesia prevalecerá!

Durante este tiempo de preparación espiritual, en vez de centrarnos en el significado maravilloso e inspirador de las próximas Fiestas Santas, ahora vemos en Internet un sitio Web secreto. En la superficie, este sitio Web pretende ser un vehículo de comunicación de la Asamblea General de Ancianos. Los organizadores de este sitio Web afirman que están buscando la reconciliación. Además, los organizadores de este sitio Web se han acercado silenciosamente a los ministros de todo el mundo, pidiéndoles que apoyen los principios espirituales que ellos dicen sostener.

Apoyamos estos mismos principios, y ciertamente no hay nada malo en ello. Lo malo es cuando los organizadores manipulan con palabras escogidas, que implican y guían a otros a creer que el Consejo de Ancianos y la administración no desean o no han hecho ningún esfuerzo hacia ese objetivo. De hecho, es todo lo contrario. Al ex administrador de América Latina se le pidió por lo menos dos veces que se reuniera con los miembros del Consejo de Ancianos y administradores de la Iglesia. Además, existe comunicación directa en curso con varios ministros de la región.

Si bien la carta publicada en este sitio Web secreto se dirige a la totalidad del Consejo de Ancianos, nosotros-Dennis Luker como presidente de la Iglesia, y Melvin Rhodes, presidente del Consejo de Ancianos-queremos abordar estos problemas ahora. Todo el Consejo de Ancianos se reunirá a finales de agosto, y una respuesta formal puede producirse en ese momento.

Ministros y hermanos, seamos claros aquí. ¡No hay nada que deseemos más que la verdadera unidad y la reconciliación! No dudo ni por un minuto que la gran mayoría de los que han agregado sus nombres a la petición en Internet para la reconciliación son sinceros. ¡Ciertamente, todos queremos la reconciliación!

Pero cuando vemos entre los que han firmado, una serie de nombres que han hecho y distribuido ataques y acusaciones infundadas contra el Consejo, algunos que han calumniado públicamente y en privado a los miembros del Consejo en sus congregaciones y a otros ancianos, algunos que han tratado de organizar los esfuerzos para forzar el retiro de algunos miembros del Consejo a quienes acusan de comportamiento "poco ético" (para lo cual no han ofrecido ninguna evidencia), y algunos que están apoyando activamente el desarrollo de una organización disidente destinada a atraer miembros de la Iglesia de Dios Unida, tenemos claras razones para dudar de que sus intenciones sean nobles. (El hecho de que estas palabras pueden impactar a muchos de ustedes que leen esto como una sorpresa desagradable, es prueba de que hemos optado por no responder a sus acciones de la misma manera. El hecho es que hemos tratado de ser pacientes, con la esperanza de que aquellos que calumnian y hablan falsamente se arrepientan).)

Vamos a llamar a las cosas por su nombre. En el mundo exterior, los foros de esta naturaleza son llamados con buena razón un “bloque político”. El propósito de un bloque político es doble: reunir recursos para lograr un objetivo político específico, y conseguir la mayor cantidad de apoyo para ese objetivo. Les preguntamos a los organizadores de ese sitio Web: ¿Es su propósito la reconciliación, o es su propósito dividir para conquistar? Sin duda, ¡Dios será su juez!

Para los ministros de buenas intenciones que han sido atraídos por este esfuerzo aparentemente bien intencionado (y reiteramos que respetamos plenamente su deseo de que haya verdadera unidad y reconciliación y lo compartimos), ¿sabe usted lo que está haciendo? ¿se da cuenta de que al participar está ayudando (sin saberlo) a los intentos para minar la propia estructura de gobierno que todos nosotros, ante Dios, acordamos seguir hace unos 15 años?

Ministros y hermanos, tengan por seguro que esto es sumamente difícil de escribir, tanto como es el tener que leerlo. Los ministros son llamados por Dios para ser pacificadores, para enseñar, guiar, pastorear, y lo más importante, para servir.

Nada nos gustaría nada más que reconciliarnos con tantos ministros y miembros de América Latina dentro de lo posible--con los que quieren estar con nosotros. Hemos tenido varios hombres de habla hispana, espiritualmente maduros, viajando por América Latina desde hace semanas. Estos hombres se han estado reuniendo con todos los que han querido reunirse con ellos. Sin embargo, han sido rechazados con hostilidad por algunos que por el otro lado de la boca "buscan" la reconciliación.

Estos enviados por parte de la administración, con el apoyo del Consejo, han estado ayudando a los miembros y a los ancianos locales que quieren seguir formando parte de la Iglesia de Dios Unida y reunirse en paz los días sábados, libre de la política y de un régimen de mano dura. Hemos estado trabajando con ellos para establecer sitios para la Fiesta en los que puedan reunirse y celebrar con nosotros la maravillosa promesa del reino venidero de Jesúcristo en la tierra. Hemos seguido apoyando financieramente a los que quieren ser parte de la Iglesia de Dios Unida. Ellos NO han sido cortados.

Mientras tanto, el previo administrador de la IDU en América Latina continua diciendo que él fue independiente desde el principio, que no reconoce ninguna autoridad espiritual de parte del presidente, de las oficinas centrales o del Consejo, y ha comparado abiertamente a nuestros ministros con Satanás, el cual "aparece como un ángel de luz." Algunos ministros que ahora lo siguen han utilizado un lenguaje mucho peor en la descripción de ministros leales y miembros del Consejo de Ancianos.

Al mismo tiempo, estos mismos individuos promueven, valiéndose de recursos emocionales, la necesidad de ayuda y apoyo, ¡acusando al Consejo de Ancianos de no hacer nada para promover la "reconciliación"!

Ante esta avalancha de comentarios desafortunados y distorsionados sobre América Latina, en breve pondremos a su disposición un resumen más detallado de los últimos acontecimientos, desde la actualización del 1 de julio que les dimos a conocer previamente. Si desea, pronto podrá acceder a él en el sitio para los miembros (members.ucg.org) o puede solicitar una copia. Esto no es lo que queríamos hacer como primera opción, ya que hemos buscado activamente el lograr la reconciliación sin traer esta verdad no muy placentera a la vista de todos. Ya que nuestro deseo de lograr el arrepentimiento y la reconciliación ha sido interpretado por algunos como una falta de voluntad para actuar, ahora vamos a hablar abiertamente.

Ministros y hermanos, nosotros dos hemos servido en cargos pastorales y administrativos antes de asumir nuestras posiciones actuales. Dennis Luker ha servido como pastor regional en la región noreste de Estados Unidos. Melvin Rhodes sirvió a los hermanos en Africa. Durante años hemos oído rumores y acusaciones contra algunos miembros actuales del Consejo, de parte de ciertos hombres cuyos nombres aparecen en este nuevo documento en Internet. Los hombres en esa lista saben quiénes son. Les queremos decir que nuestra crisis actual es el resultado de haber escuchado este resentimiento latente, de permitir que se plante una raíz de amargura espiritual, y de ocultarse ahora detrás de identidades falsas y apodos en Internet ¡para tratar de dividir a la Iglesia de Dios!

Como mencionamos antes, no dudamos de la sinceridad de muchos de los que--independientemente de esta vía de comunicación--han llamado a la unidad y a la reconciliación. Nos unimos a ustedes. Pero bajo nuestro cargo-- al ser directamente responsables espiritualmente ante Jesús y Dios su Padre--no vamos a dejar de tomar las acciones necesarias cuando vemos los intentos de dividir y separar a los que quieren estar unidos, ¡para desgarrar en pedazos a los que Dios llama los suyos!

Este es un asunto muy serio. Se necesita trabajo para conciliar. Se necesita honestidad. Y hace falta una voluntad sincera de someterse a Dios, ser paciente y a su vez poner esto a cargo de la Cabeza viviente de esta Iglesia. Una vez que hagamos eso, podemos tener un verdadero espíritu de perdón, que es la base para una verdadera reconciliación.

Durante el año pasado, hemos escuchado muchas veces este comentario de los miembros: "¿Por qué están peleando los ministros? No queremos sus batallas políticas. Queremos ser capaces de llegar a la iglesia, adorar a Dios y recibir apoyo en nuestra vida cotidiana. Dejen de pelear!" No podríamos estar más de acuerdo.

Nos gustaría concluir con dos pensamientos: En primer lugar, un cambio verdadero pasa cuando Dios misericordiosamente nos da Su espíritu, transformando nuestro espíritu humano, nuestros pensamientos y nuestras acciones. Esperamos que todos hayamos experimentado este cambio en nuestras vidas. En segundo lugar, Dios conoce nuestras debilidades y nuestra condición frágil. Él sabe que somos tentados, que podemos fallar y que tal vez no alcancemos la meta. Es por eso que envió a Su Hijo para que se parara en la brecha y así poder reconciliarnos con él.

Esto significa que en cualquier momento, tenemos la capacidad espiritual para extender la mano, cambiar, arrepentirnos, perdonar y, finalmente reconciliarnos. Nada es imposible para Dios. ¿Podemos creer en esto?

Eso significa que incluso ahora, cuando las emociones están alteradas, individualmente podemos ceder ante el espíritu de Dios, invitar a Cristo para que viva en nosotros, y encontrar una salida a esta crisis. Ya ha sucedido antes, y puede suceder de nuevo.

Para buscar esta divina y poderosa recuperación, personalmente queremos unirnos y solicitar un ayuno para la Iglesia el fin de semana de agosto 21-22. Algunos de ustedes pueden elegir ayunar el sábado y otros pueden elegir ayunar el día siguiente. De cualquier forma, se debe apartar ese fin de semana para la oración intensiva, para meditar y para concentrarse en el estudio de la Biblia. Por favor, pídanle a Dios que nos dé a todos un espíritu de humildad, arrepentimiento y unidad. Por favor, recuerden la oración de Cristo aquella noche antes de su crucifixión, cuando oró por la protección de todos nosotros y le pidió a Dios su Padre que "los guardes del mal" (Juan 17:15).

Perdonemos de corazón. Busquemos la verdadera reconciliación. Abandonemos todos los esfuerzos para dividir--ya sea en Internet o en otro lugar-- y unámonos para llevar a cabo la obra que se nos ha encomendado.

Con amor cristiano,
Dennis Luker, Presidente, y Melvin Rhodes, Director del Consejo de Ancianos

 

 


 

Carta del Sr. Dennis Luker al ministerio
23 de julio de 2010

Apreciados hermanos en Cristo:

A medida que Cristo nos guía a través de las pruebas y dificultades que estamos experimentando dentro de la Iglesia, quiero mencionarles algunas escrituras muy importantes y que vale la pena recordar:

“Fíate del Eterno de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión ante los ojos de Dios y de los hombres” (Proverbios 3:5-7).

Todos tenemos nuestra propia opinión sobre los problemas a que nos enfrentamos y de las causas detrás de ellos. Sin importar cual sea nuestra posición respecto a estos temas, Dios dice que debemos confiar en él y no en nuestro propio entendimiento. Todos podríamos pensar que estamos en lo correcto, pero puede que ante los ojos de Dios estemos equivocados.
Él mira el corazón y está profundamente preocupado por nuestras actitudes y motivos.

¿Es usted sabio ante sus propios ojos? ¿O teme usted a Dios y se aparta del mal? Hay mucha maldad circulando en la Iglesia en estos momentos: rumores, chismes, asesinato del carácter, confusión y división. Esto no proviene de Dios: “Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz” (1 Corintios 14:33).

¿Quién es el culpable? Satanás, por supuesto. Pero si no tenemos cuidado, a veces podemos permitirle utilizarnos. Fíjese en estos poderosos versículos:

“¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en toda mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis sobre la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz” (Santiago 3:13-18).

Estas inspiradas escrituras en el libro de Santiago enfatizan claramente que la verdadera fuente de nuestros problemas es la influencia “diabólica”, que produce “perturbación y toda obra perversa”. Y la solución que se nos ofrece es “la sabiduría que desciende de lo alto”, la cual es “pura, después pacífica, amable…sin incertidumbre ni hipocresía”.

Por lo tanto, si carecemos de esta sabiduría que proviene de Dios, parte del problema somos nosotros mismos. Como consecuencia, diremos y haremos cosas que sembrarán discordia y causarán división entre el pueblo de Dios. ¡Como ministros de Jesucristo, debemos examinarnos íntimamente y arrepentirnos de nuestros propios pecados y errores! Si no lo hacemos, habrá división en la Iglesia, y todos deberemos rendirle cuentas a Cristo por ello.

El apóstol Pablo lo explicó claramente cuando escribió: “Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo; para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Corintios 5:10). Esto se aplica especialmente a aquellos de nosotros que servimos en el ministerio. Tenemos mucha influencia, para bien o para mal, en las vidas de los hermanos que servimos.

Compañeros ministros de Jesucristo, humillémonos con mucha oración y ayuno en este período tan crítico de la Iglesia de Dios Unida. Solo Cristo mismo, como nuestra Cabeza Viviente, entiende a cabalidad todo lo que está sucediendo en esta difícil coyuntura de nuestra historia como organización.
Él conoce exactamente en qué nivel de entendimiento y madurez espiritual nos encontramos como ministros al servicio de su pueblo.

Mantengámonos todos humildes ante Cristo, a medida que él nos guía y dirige en estas pruebas y dificultades del presente. Yo oro para que la conversión de todos nosotros se profundice aún más mientras Cristo nos humilla, para que podamos concluir la obra que él nos ha encomendado.

Su hermano, compañero y servidor en Cristo,

Dennis Luker


18 de julio 2010

Queridos hermanos:

¡Muchas gracias por su fidelidad a Dios y por su apoyo a su obra! Sus fervientes oraciones, diezmos y ofrendas, y las demás obras de servicio, están produciendo buenos frutos. Su amor y entrega de sí mismos, como sacrificios vivientes al servicio de los demás, están forjando una diferencia positiva en las vidas de millones de personas.

He aquí algunas noticias alentadoras de nuestro Departamento de Medios de Comunicaciones:

El primer fin de semana en América WGN tuvo bastante éxito. Nuestro programa televisivo Más Allá de Hoy tuvo un buen comienzo en América WGN durante nuestra primera transmisión, el domingo 11 de julio. Hemos recibido 338 llamadas telefónicas durante el día en que se transmitió el programa hecho por Gary Petty, “Tomando control de su dinero”.

Algunas de esas respuestas procedían de Canadá, otras fueron de nuestras cinco otras estaciones de televisión a prueba, y algunas provenían de la programación accesible por  cable. Después de eliminar las respuestas de otras estaciones, calculamos que 268 de ellas fueron directamente de América WGN en los Estados Unidos. Esto no incluye las respuestas del sitio Web, que probablemente sean igual a la cantidad ya mencionada.

A manera de recordatorio, cabe notar que estamos empezando nuestro contrato en América WGN a mediados del verano, cuando hay menos televidentes que lo normal. A medida que el otoño se acerca y la gente comienza a pasar menos tiempo al aire libre y de vacaciones, aumenta la cantidad de televidentes. Según eso sucede y en la medida que la audiencia se familiarice con nuestro programa Más Allá de Hoy y comience a verla regularmente, las tasas de respuesta deberían aumentar.

Además, nuestro tráfico del sitio Web se duplicó en comparación con los días anteriores que estuvimos en el aire. En promedio, tenemos entre 400 a 700 visitantes en el sitio Web cada domingo. Esta vez tuvimos cerca de 1.400 visitantes en el sitio Web. Las estadísticas mostraron en ese día que 64 por ciento de los visitantes del sitio Web eran visitantes por primera vez del programa de televisión Más Allá de Hoy. Las ciudades en donde se originó la mayor cantidad de visitas al sitio Web en ese día fueron Nueva York, Washington, Winnipeg, Atlanta, Nashville, Phoenix, Houston y Toronto. Nuestra oficina en  Canadá informa de un repunte en las respuestas, debido al programa  América WGN que se transmitió a través de Canadá también.

Así es que, en general, hemos tenido un buen comienzo en la estación televisiva América WGN, y estamos agradecidos a Dios por esta puerta que él nos ha abierto. Me recuerda lo que Jesucristo dijo en Apocalipsis 3:8: “Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre”. Nuestra intención es seguir entrando por las puertas que nos abre Cristo para predicar la verdad de Dios.

Además, nuestra oficina en Canadá ha informado: “Hay ciertas noticias muy emocionantes que compartir. Esta semana se establecieron al menos dos nuevos récords con las respuestas al programa de televisión Más Allá de Hoy. El título del programa fue “Tomando control de su dinero”. Hemos establecido un nuevo récord de respuestas totales, 156, superando el récord anterior de 149 respuestas alcanzado en octubre de 2008. También hemos establecido un nuevo récord del número de solicitudes de suscripción a las Buenas Noticias del sitio Web Más Allá de Hoy, es decir, 23. Esto eclipsa el registro previo de 18, logrado en abril de 2007”.

“Y aquí hay más buenas noticias de nuestros Medios de Comunicación:

En julio, la Iglesia de Dios Unida lanzó otro hito importante, ¡cuando imprimimos nuestro folleto numero 7,000,000 millones en idioma inglés! Para poner esta cifra en perspectiva, si esos 7 millones de folletos (en su tamaño actual) se colocaran uno tras otro a lo largo, la fila se extendería más de 1,600 kilómetros. Si se amontonaran en una sola pila, esta alcanzaría los casi 45 kilómetros de altura. Pesaría más de 500 toneladas – ¡500 toneladas de la verdad!

Casi todos los años hemos impreso o reproducido aproximadamente 500,000 a 700,000 folletos, en respuesta a las solicitudes de nuestros lectores. De este promedio, alrededor de 50,000 folletos fueron solicitados por mes (sin contar las descargas de Internet).

Si bien el Internet, la televisión, Las Buenas Nuevas y otros medios de información son adecuados para introducir a la gente a la verdad de Dios, los folletos desempeñan un papel vital en ayudar a la gente a tener una comprensión más profunda de lo que la Biblia enseña acerca de diversos temas. Nuestros folletos cumplen un rol fundamental, acercando a las personas a un mayor entendimiento de la Biblia y del plan de Dios y del propósito para ellas.

Hermanos, todo esto es posible gracias a la generosidad, oraciones y apoyo de todos ustedes. Por supuesto, todos sabemos que el verdadero mérito es de Dios el Padre y de su Hijo, Jesucristo, quién vive y trabaja en nosotros cuando sometemos nuestra vida a él. Jesucristo fue a la vez humano y divino, completamente hombre y totalmente Dios. Él fue el único Hijo primogénito de Dios, que preexistía como la Palabra con Dios (Juan 1:1-2): “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios”).

A medida que avanzamos, llevando a cabo la obra de Dios, Satanás está haciendo todo lo posible para dividirnos e impedirnos cumplir con esa labor. No puedo predecir el futuro, pero  puedo decir esto con absoluta confianza y fe: Jesucristo es la Cabeza de la Iglesia, y él llevará a buen término lo que está sucediendo en la Iglesia. Él está plenamente consciente de todo lo que sucede y lo que todo el mundo está diciendo y haciendo. De hecho, él está utilizando nuestra inquietud actual para poner a prueba nuestros corazones y mentes y descubrir lo que se esconde en lo más profundo de cada uno de nosotros.

Por medio de David, Dios revela que él está siempre observando y probándonos: “El Eterno está en su santo templo; el Eterno tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. El Eterno prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece” (Salmos 11:4-5).

Dios también detesta a aquellos que hacen “violencia” a los hermanos difundiendo mentiras y rumores. “Seis cosas aborrece el Eterno, y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos” (Proverbios 6:16-19). Él también dice:  “Yo el Eterno, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jeremías 17:10).

Yo temería estar en los zapatos de los que siembran discordia entre hermanos y están causando división entre el pueblo de Dios. Dios odia los pecados. Él revelará, a su debido tiempo, a aquellos que son los autores de toda esta confusión y maldad.

Pero, permítame terminar esta carta para ustedes con una nota muy positiva. Todos sabemos, sin lugar a dudas, que esta es la Iglesia de Dios y que Jesucristo es la cabeza viviente y que tiene autoridad sobre todas las cosas de la Iglesia. Dice la Biblia, “Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia” (Efesios 1:22).

Todos necesitamos humillarnos, arrepentirnos de nuestros propios pecados y errores y buscar el perdón de Dios, como también nosotros perdonamos a los demás. Que Dios nos ayude a todos a amarlo a el por sobre todas las cosas y amar a los demás más que a nosotros mismos.

Sinceramente, al Servicio de Cristo,

Dennis Luker

PD: He recibido muchos mensajes de correo electrónico y cartas y les pido disculpas por no poder responder a todos ellos. Gracias por su comprensión. LeeAnn y yo apreciamos profundamente su preocupación, amor y oraciones. Todos ustedes están también en nuestras oraciones diarias.


[Escrito 8 de julio de 2010]

Apreciados hermanos:

Saludos desde Ciudad de México.

El sábado pasado se reunieron 124 hermanos en Santiago, Chile, en un salón alquilado. Ellos pudieron escuchar una traducción simultánea del sermón del Sr. Dennis Luker. Este mensaje los animó muchísimo, y muchos de ellos se quedaron hasta tres horas después disfrutando del compañerismo. Nadie quería irse y el lugar estaba cargado de una energía espiritual muy positiva. Jaime Gallardo, el nuevo pastor y presidente de la Iglesia de Dios Unida en Chile, entregó el sermoncillo y animó a los hermanos hablando de cómo debemos servir y no ser servidos.

Vamos a seguir avanzando bajo la dirección del Sr. Luker, quien es el Director Interino del Área Hispana.  La región latinoamericana de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional, se levantará nuevamente bajo la dirección del presidente y del Consejo de Ancianos, como decidió ser gobernada en 1995. Habrá una Fiesta de Tabernáculos en Chile para todos los hermanos, y estamos también considerando otros lugares en otros puntos de la región. Los hermanos no serán abandonados ni descuidados.

Me gustaría reiterar las razones por las cuales el presidente y el Consejo de Ancianos me enviaron a Latinoamérica. No fue para tratar ciertos problemas locales o familiares en Chile, sino más bien para ir por la zona explicando a los hermanos las razones para la remoción del Sr. León Walker como Director Regional del Área Hispana.

Desgraciadamente, las cosas empeoraron en Chile cuando el ministerio local me impidió la entrada a una reunión a efectuarse en nuestro salón de reuniones.  Una de las razones por las cuales me impidieron asistir a esta reunión fue que ellos leyeron una carta del Sr. Walker en la que declaraba que no aceptaría su remoción como director regional del área hispana,  y que continuaría ejerciendo en esa capacidad, fuera dentro de la Iglesia de Dios Unida o no. Estas son sus palabras, no las mías. Esto es una desobediencia absoluta a las órdenes de sus superiores, y un llamado a separarse de la organización.  Él asegura tener mucho apoyo de miembros y ministros de diferentes partes del mundo, pero no se ha visto ninguna evidencia de ello. El Sr. Walker recibió el apoyo de la mayoría del ministerio local en Chile y luego ellos, junto con otros ministros de distintos países, establecieron su propia organización que se llama “Iglesia de Dios Unida Latinoamericana” y hasta tienen su propio sitio web.

Fue después de los acontecimientos descritos arriba, que mostraban una clara insubordinación a las autoridades superiores de la Iglesia, que el presidente y director regional hispanoamericano interino, el Sr. Dennis Luker, decidió remover de sus cargos al pastor local, Saúl Langarica. Esto es de acuerdo a la Constitución y Estatutos de la Iglesia de Dios Unida-Chile, donde el Director Regional tiene esa autoridad. También se detuvieron algunas decisiones que se habían tomado contra algunos de los miembros que habían sido suspendidos por el antiguo pastor hasta que el nuevo pastor, Jaime Gallardo Casas revisará cada caso al respecto.

Ahora me encuentro en la Ciudad de México junto con mi esposa Caty y estoy tratando situaciones similares a la de Chile. Dios quiera, estaré viajando a otros países latinos en el futuro inmediato.

Apreciaremos las oraciones de todos,

Mario Seiglie—Representante del Presidente y del Director de las Áreas Hispanas de la Iglesia de Dios Unida.

 


 

Trasfondo de la Situación con Leon Walker y América Latina

 


 

DOC   PDF    2 de julio de 2010

Queridos hermanos en Cristo:

Desafío y oportunidad. En mi primera carta a ustedes como el nuevo presidente de la Iglesia de Dios Unida, tengo bastante que contarles. Si leemos los hechos de la Iglesia de Dios en el Nuevo Testamento durante el primer siglo, estos temas de desafío y oportunidad, que van de la mano, aparecen una y otra vez.

Jesucristo nos dirige a regocijarnos cuando sufrimos pruebas como resultado de nuestras creencias, por defender la observación del día sábado, por observar las mismas fiestas santas que los apóstoles y la iglesia primitiva guardaban, por rechazar la creencias paganas que invadieron a la iglesia siglos después de Cristo, por amar y perdonarnos unos a otros cuando la llamada “sabiduría convencional” decía que debíamos buscar la venganza y devolver el golpe. Este mundo actual, sometido a la autoridad del ángel caído de Satanás, odia estas cosas. Cuando nos ponemos firmes en contra de los caminos de este mundo y seguimos a la cabeza de esta Iglesia, Jesucristo, somos bendecidos a pesar de que este mundo, el cual ha sido engañado, piensa que hemos sido maldecidos.

Mientras tratamos de ser un ejemplo de amor y obediencia que será recordado en el Reino venidero de Dios, debemos tener cuidado de no caer en pensamientos de resentimiento,  y motivaciones que parten del orgullo o impulsos emocionales que nos pueden descarriar. No podemos permitirnos caer en engaño y relajarnos, por lo que Pedro escribió “Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar” (1 Pedro 5:8). Muchos de ustedes, como mi esposa, LeeAnn, y yo, hemos sido miembros activos de la Iglesia de Dios por años, y quizás décadas.

Desafortunadamente, algunas veces, como miembros y servidores de hace mucho tiempo, hemos visto como esta tragedia espiritual hace victimas de personas que deberían haber estado mejor prevenidas. Hoy (de hecho, hemos sabido recientemente que por meses), esta tragedia se ha repetido en parte en Latinoamérica.  

Probablemente ya han leído o escuchado que el Consejo de Ancianos recientemente intervino directamente en Latinoamérica y pidió el retiro de León Walker como coordinador regional de esa área. El Sr. Walker sirvió por muchos años como pastor regional y administrador, y por respeto a su servicio y con la esperanza de que él viera los terribles errores espirituales que estaban ocurriendo, nosotros deliberadamente nos abstuvimos de entregar detalles con anterioridad. Pero, dada las acciones recientes, ahora debemos revelar el espectro completo de esta tragedia.

Como presidente, es mi triste deber el tener que informarles que el Sr. Walker y la mayoría de los ministros en Latinoamérica están abiertamente tratando de dividir a los miembros de la región, y han tratado, hasta cierto punto, de conseguir el apoyo de los miembros y ministros en los Estados Unidos. Junto con el Consejo de Ancianos, los que estamos en la administración estamos tomando acciones para proteger a los miembros y a nuestra Iglesia, y lo vamos a hacer con el poder y la autoridad que se nos ha dado. A los que piensan erróneamente que la Iglesia de Dios Unida no está siendo dirigida completamente bajo la autoridad de Jesucristo, les advierto a quienes estén en espíritu de rebelión que tomaremos acción al respecto..

Esta es una situación muy seria que merece y requiere sus más sinceras oraciones. Como les escribí recientemente a los ministros, estamos haciendo disponible para ustedes y los ministros,  una cantidad considerable de documentación acerca de la situación en América Latina, la cual revela la verdad de los hechos y refuta en detalle las falsas acusaciones y alegaciones hecha por otros. (Si quieren más información de cómo esta trágica situación llego a este punto, pueden leer la información de trasfondo en la página de los miembros de IDU en members.ucg.org o llamarnos o escribirnos para recibir una copia de ese documento).Considerando que perseguimos ser responsables para poder revelar completamente la verdad, es un documento bastante largo. No es una lectura placentera, ya que uno puede ver abiertamente como la confianza fue traicionada y destruida.

Quiero hablarles claramente. Yo he conocido y trabajado personalmente con León Walker por muchos años, y me apena profundamente leer de sus propias palabras su intención de dividir y separar a nuestros ministros y hermanos en Latinoamérica. Personalmente, siento que mi corazón sufre al saber que estas acciones de división llevan meses ocurriendo, incluyendo los esfuerzos de influenciar de mala manera los votos del Consejo de Ancianos.

Hermanos, permítanme ser muy claro: este tipo de gobierno engañoso liderado por un hombre muy respetado, es la misma razón por la cual cientos de ministros colectivamente escogieron 15 años atrás, escoger y perfeccionar la estructura administrativa que tenemos ahora. Nosotros hemos visto los resultados destructivos que tiene “el dominio de un solo hombre” en la organización de la Iglesia de Dios, y la situación actual en Latinoamérica enfatiza la razón por la cual 15 años atrás cambiamos el modelo de nuestro gobierno para incluir barreras que impidieran que esto volviera a pasar. Yo creo que Cristo nos guió para que colectivamente adoptáramos esta forma de gobierno que tenemos actualmente, y que él nos ha bendecido e incluso nos ha sostenido durante los desafíos que hemos enfrentado en la última década y media.

Tenemos la fe y la promesa inquebrantable de la Cabeza de la iglesia que las puertas del Hades “no podrá destruirla” (Mateo 16:18), que nunca morirá. Si nosotros colectivamente le damos paso y sometemos nuestra voluntad a la perfecta voluntad de Dios, esta iglesia no solo sobrevivirá, sino que ¡prosperará y crecerá!

No me sorprende que en muchas partes de la Biblia, leamos una y otra vez que nosotros debemos seguir con toda nuestro ser el importante fruto espiritual del amor, amor por Dios, y amor por nuestros hermanos y hermanas en la Iglesia de Dios (Mateo 22:35-40). El amor verdadero promueve unidad. El amor verdadero viene del sometimiento espiritual, de entregar nuestras vidas al Dios viviente, y dejar nuestra voluntad y hacer Su voluntad divina.

Como todos ustedes muy bien saben, es fácil sofocar el amor con ansiedad y miedo innecesario. Para contrarrestar esto, Jesús mismo nos dice: “No se preocupen por su vida… ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?” (Lucas 12:22, 25, Nueva Versión Internacional). Él enfatiza esto al agregar “Ya que no pueden hacer algo tan insignificante, ¿por qué se preocupan por lo demás?” (versículo 26, énfasis agregado en todas partes).

 Ilustrando el gran poder que tiene disponible, Cristo destaca que para Él “es algo muy
pequeño” el tener la capacidad de extender nuestra vida, algo para lo cual nosotros no
tenemos habilidad o capacidad. En este mismo contexto, Él nos dice qué hacer cuando estamos
temerosos o preocupados: “Mas buscad su reino, y estas cosas os serán añadidas” (versículo 31).

Al buscar su reino, nosotros como miembros debemos ofrecer nuestras vidas como “sacrificio
vivo y santo, aceptable a Dios”, lo que como Pablo describe, es “en adoración espiritual” (Romanos 12:1).

Nosotros sabemos que es lo que hace crecer a la Iglesia. Sabemos que cuando estamos en
el proceso activo de transformación espiritual de nuestras mentes y entregándonos a Dios, entonces podemos en actualidad verificar cuál es la voluntad de Dios (Romanos 12:2). Cuando sabemos cuál es la voluntad de Dios, podemos entonces entregarnos a Dios con confianza
y seguir el liderazgo de Cristo para llevar a cabo la misión a la cual hemos sido llamados a apoyar y realizar, predicar el evangelio y preparar a su pueblo para su Reino venidero.

Quizás hayan leído o escuchado sobre la puerta que se nos ha abierto para transmitir nuestro programa  televisivo “ Beyond Today” (Más Allá de Hoy) a nivel nacional, en el canal WGN América, a partir del 11 de julio. Cómo me gustaría que pudiesen ver y sentir la energía y el entusiasmo en la oficina central, mientras nuestro equipo de producción y los presentadores se preparan para esta increíble, emocionante y tan anhelada oportunidad.

Para crecer y tener éxito en nuestra misión, debemos continuar contando con sus oraciones y su ejemplo positivo de vida. Este presente mundo malvado debe poder ver el camino de vida de Dios en acción. Debemos demostrar diariamente cómo este camino de vida es verdaderamente posible, incluso en medio del caos, temor y codicia que abarcan la mayor parte de este mundo.

Para concluir, quisiera enfatizar las palabras de Pablo, donde dice: “que arraigados y cimentados en amor, seáis capaces de comprender con todos los santos cual es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor de Cristo…para que seáis llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:17-19).

Con profundo amor cristiano,
Dennis Luker, Presidente


 

1 de julio de 2010

Estimados hermanos:

¡Saludos desde Santiago de Chile! Es un honor poder dirigirme como representante del Presidente y Director Regional interino del área hispana, Dennis Luker, y el Consejo de Ancianos.

Este sábado nos reunimos con 135 hermanos en Santiago y el lunes siguiente con 28 hermanos en Temuco. Tuvimos la oportunidad de aclarar bastantes dudas que tenían. Es importante ir a la fuente original para saber la verdad de las cosas. Yo fui enviado a América Latina para explicar algunos cambios administrativos que se han hecho en el área hispana. El Sr. Leon Walker fue reemplazado como Director Regional del área hispana por el presidente de ese entonces, Roy Holladay, y él lo hizo con el respaldo del Consejo de Ancianos. Luego, el recién elegido presidente Dennis Luker fue designado por el Consejo de Ancianos como el nuevo Director Regional interino del área hispana, que es la forma apropiada según nuestros estatutos oficiales de la Constitución y las Reglas de Asociación de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional. El Sr. Walker es un empleado de esta entidad y recibe su sueldo desde la Oficina Central en Cincinnati, Ohio. Su superior es el presidente de la Iglesia de Dios Unida, y nunca ha habido duda al respecto.

Les puedo contar que cuando comenzó la Iglesia de Dios Unida en 1995, yo era el pastor y presidente de las iglesias en Chile. En ese entonces, acordamos entre todos los pastores y ministros que no deseábamos un consejo interamericano, sino solo unos consejos nacionales, y que seríamos administrados desde las oficinas centrales en los Estados Unidos. El Sr. Walker estuvo de acuerdo y fue aceptado en el cargo de Director Regional del área hispana por el entonces presidente David Hulme de la Iglesia de Dios Unida en los EE.UU. y comenzó a recibir su sueldo desde allí. Jamás fue elegido por los pastores de las diferentes áreas como algunos ahora están reclamando y señalando que existe un documento donde aparece una organización interamericana que así lo permite. Yo estuve más de seis años como pastor y presidente de la Iglesia de Dios Unida en Chile y jamás se mencionó tal documento. Tampoco existe tal documento en los archivos de la Oficina Central ni hay conocimiento de tal constitución en Chile.

En Chile, la Constitución de la Iglesia de Dios Unida menciona en su artículo 30 que el pastor y  presidente será nombrado por el Director Regional debidamente designado de la Iglesia de Dios Unida en los EE.UU. He aquí ese artículo y la parte relevante en negrillas: “Artículo Trigésimo: Los oficiales del directorio serán el Presidente, el Secretario, el Tesorero y los Directores. El directorio elegirá de entre sus miembros un Secretario, que será del directorio y de la entidad, y un Tesorero. El Presidente, que también lo será de la entidad y del directorio, no será electo. Él es el pastor de las congregaciones en Chile, y como tal, es designado por el Director del área hispana de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional”.

No dice en ninguna parte del documento que él puede elegir o remover a su Director Regional. Ese documento de la supuesta “Constitución Latina” que de repente apareció de la nada, donde dice que los pastores de las regiones latinas están facultados para elegir al Director Regional ¡ni siquiera tiene una fecha! Así, pues, según las leyes chilenas, no tiene ninguna vigencia hasta que sea debidamente registrado.

Lo que sí les puedo contar es que nuestro sitio web oficial fue secuestrado por una persona que se encargaba del sitio web y que lo usó para propagar información de un grupo de ministros en América Latina que ahora están siguiendo al Sr. Walker. Lamentamos mucho lo que ha sucedido y de a poco se están normalizando las cosas. Esos son los hechos.

También les informo que el Presidente Dennis Luker, como Director Regional interino del área hispana ha reemplazado a Saúl Langarica por Jaime Gallardo, un ministro chileno de larga data, que ahora es el nuevo pastor y presidente de la Iglesia de Dios Unida en Chile.

Entendemos hermanos, que esto ha sido muy difícil para todos, y sabemos que Dios tiene un propósito para ello que nos va a revelar. Manténganse firmes, y recuerden las palabras del apóstol Pablo: “Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente” (2 Timoteo 2:5). Es decir, debemos atenernos a las reglas establecidas, y este principio también se aplica según los documentos oficiales de nuestra iglesia.

Este sábado nos volvemos a reunir en el piso 13 del Hotel Panamericano en el centro de Santiago, Calle Teatinos con Huérfanos, a las 14:30 horas, y más tarde, para los que quieran tener una reunión de preguntas y respuestas, la haremos a las 18:00 horas.

Afectuosamente,
Mario Seiglie

 


24 de junio de 2010

El Consejo de Ancianos elige Presidente

El Consejo de Ancianos de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional, ha seleccionado como presidente  a Dennis Luker, un ministro de hace mucho tiempo que vive en Bothell, Washington,  a la conclusión de dos días de entrevistas y deliberaciones,  el 23 y 24 de junio.

El Sr. Luker fue escogido como parte de una lista de cuatro finalistas que incluían a Gary Antion, Bill Bradford, Roy Holladay y Dennis Luker. Esta lista fue reducida a partir de una que comenzó con 39 nominados que habían sido recomendados por Ancianos Locales de la IDU.

El Sr. Luker asume el cargo inmediatamente. El consejo desea expresar su profunda apreciación al Sr. Holladay, quien ha servido como presidente del Consejo y como presidente interino en los últimos meses de acuerdo a la Constitución y ordenanzas de la IDU. El va a asistir al Sr. Luker durante el periodo de transición en las siguientes semanas.

El Consejo, como el junta directiva gobernante sobre la Iglesia de Dios Unida, felicita a el Sr. Luker y esperan trabajar con el en los siguientes años.

David M. Johnson, Secretary   

 

 


 

23 de junio de 2010
Cambios en la Administración del área Latinoamericana
Lamentamos mucho el tener que dar el siguiente anuncio. Con la autorización del Consejo de Ancianos, Leon Walker está siendo reemplazado en sus responsabilidades administrativas y pastorales asociadas con las actividades de la región Latinoamericana.

La semana pasada, una petición fue hecha al Sr. Walker para que viniera a la sede con propósito de reunirse con el presidente interino y el presidente del consejo del Comité de ética (quien es también el gerente de operaciones de Servicios Ministeriales), para discutir ciertos correos electrónicos que habían sido enviados entre él y los ministros de habla Hispana que están bajo su cargo. El Sr. Walker eligió no asistir, y en vez irse en un viaje de tres semanas a Latinoamérica.

El 20 de junio, se le indicó al Sr. Walker que debía descontinuar su viaje y regresar a la oficina central en Cincinnati, para revisar y responder a la información frente al presidente interino, al presidente del comité de ética y otros miembros del Consejo de Ancianos. El Consejo me había solicitado como presidente interino y presidente del Consejo, buscar una resolución a estos problemas durante esas reuniones.

El 21 de junio, el Sr. Walker contestó diciendo que se rehusaba a viajar a la oficina central de la Iglesia para ser parte de estas reuniones. Por tal consecuente fue relevado de sus responsabilidades. Ahora, el Sr. Walker se mantiene como empleado de la Iglesia y, dado el cambio de sus responsabilidades, ha sido dirigido a regresar para reasignar sus servicios. Un nuevo coordinador regional será nombrado prontamente para el área latinoamericana. Mario Seiglie, quien ha servido a nuestros miembros en Latinoamérica por más de dos décadas, y quien pronto comenzará su servicio como parte del Consejo de Ancianos, estará viajando a Latinoamérica para reunirse con nuestros ministros y miembros.

Es mi ferviente esperanza que todos podamos recordar que “Dios nos ha llamado a vivir en paz” (1 Corintios 7:15) y también 2 Pedro 3:9 “El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan”. (Nueva Versión Internacional)
Sus oraciones constantes para una verdadera unidad y paz son muy apreciadas.

Roy Holladay, Presidente Interino y Presidente del Consejo

 

 


 

Fortalezas IDU

 

 


Actualización Cambios Ad. Idu # 2 --22 abril 2010 - PDF

Actualización Cambios Ad. Idu # 2 --22 abril 2010 - DOC

 

Actualización Sobre Cambios Administrativos en la Iglesia de Dios Unida

23 de abril de 2010

(La siguiente carta fue enviada a los ministros de la Iglesia de Dios Unida por Roy Holladay el 22 de abril de 2010).

Queridos colegas ministros:

¿Estamos priorizando adecuadamente la obra que Dios le  ha encomendado a su Iglesia? Si no es así, ¿cómo podemos reenfocar nuestros esfuerzos para hacerlo mejor?

Desde que el Consejo de Ancianos efectuó ciertos cambios en la administración de la Iglesia hace unas semanas atrás, yo y otros miembros del Consejo hemos recibido numerosas cartas, e-mails y llamadas telefónicas. La mayoría de ellas son corteses y sus preguntas son honestas, pero otras son hostiles y contienen argumentos falsos. Más aún, muchos de nuestros jóvenes, además de otras personas, han aprovechado los recursos de Internet para expresar sus puntos de vista, algunos de ellos positivos, otros, destructivos.  Hemos invertido una considerable cantidad de horas para analizar estos últimos.

Muchas de estas comunicaciones, de una u otra manera reflejan estas dos preguntas: ¿cómo estamos priorizando la obra que debe hacerse, y cómo podemos canalizar mejor nuestros esfuerzos? Estas son preguntas legítimas, y ciertamente merecen una respuesta.

En la medida que el Consejo de Ancianos se esfuerza por lograr los objetivos duales de la Iglesia—predicar el evangelio y preparar a un pueblo—las respuestas a estas preguntas son cruciales. Para responder a estas preguntas, me referiré aquí a varios temas, tanto del pasado como del presente.

En el pasado, algunas personas y administradores han sostenido que deberíamos esencialmente revertir el orden de nuestros propósitos duales establecidos. Evidentemente, hay una necesidad creciente de nuevos ministros en la medida que nuestros pastores actuales envejecen y pasan a una etapa en la que deben empezar a pensar en jubilarse. Algunos piensan que si tuviésemos más ministros, tendríamos la capacidad para servir a más personas cuando Dios las llame a su Iglesia. Otros piensan que si tenemos que entrenar a más ministros, debemos contar con un edificio físico formal como el que teníamos en nuestra afiliación anterior.

Pero, ¡qué es lo más importante? ¿Predicar el evangelio a todas las naciones o construir edificios para entrenar a nuevos ministros y a gente joven? ¿Cuáles son los objetivos a los que la Iglesia debe actualmente dedicar sus recursos físicos para poder obtener resultados rápidos?

Estas preguntas son muy complejas. Durante los últimos 15 años, el Consejo ha tratado de equilibrar los medios para avanzar en ambos aspectos, todo con una fracción de los recursos que teníamos en nuestra previa afiliación. Este es un dilema permanente, y desde 1995 los miembros del Consejo han buscado urgentemente las respuestas para resolverlo.

Si usamos el Nuevo Testamento y la Iglesia del primer siglo como guía, vemos claramente que la predicación del Evangelio era una prioridad fundamental. Prácticamente no existe ninguna mención de proyectos de construcción o de planes para edificar iglesias físicas en ninguna de las actividades de la Iglesia primitiva que han quedado registradas. Pero hay  abundantes menciones de apoyo a los miembros, particularmente, por ejemplo, cuando Pablo recorría las congregaciones en las diferentes regiones para juntar fondos en beneficio de miembros de la Iglesia y de creyentes que sufrían los efectos de una hambruna en Judea.

Después de que iniciamos nuestra actual organización hace 15 años atrás, tuvimos que reconstruir nuestras pertenencias más importantes. Nos concentramos en codificar nuestras preciosas creencias espirituales y en poner en su lugar normas firmes que impedirían que fueran secuestradas en el futuro. Tuvimos que reconstruir y recrear nuestro archivo de literatura. Tuvimos que reinventar los medios para servir a nuestros miembros en la Fiesta de Tabernáculos. Además, establecimos como prioridad la educación de nuestros jóvenes en el camino de Dios y organizamos los Campamentos de Jóvenes en nuestro primer año. Todo esto fue un esfuerzo monumental.

Pero mediante el poder grandioso y misericordioso de Dios, logramos hacer todo eso.

Mientras nos hallábamos en el proceso de recrear todas estas normas y actividades necesarias, se produjeron ciertos cambios trascendentales. El Internet—completamente desconocido hasta entonces e impensable en generaciones pasadas de la Iglesia—agarró fuerza global y cambió dramáticamente la forma en que la gente de todas las naciones se comunicaba y recibía información. Más aún, la fragmentación creciente de los medios tradicionales de comunicación, electrónicos e impresos que se habían usado hasta el momento, hicieron que la predicación del evangelio fuera menos efectiva que en las décadas anteriores. Las reglas de comunicación efectiva cambiaron. Como Iglesia, tuvimos que cambiar también muchos de nuestros antiguos métodos de distribución de la verdad de Dios, para acomodarnos a la forma en que la gente prefería recibir la información.

Y así, para complementar los medios tradicionales de comunicación electrónicos e impresos (que todavía son los preferidos por muchos millones de personas), la Iglesia ahora ha invertido mucho en recursos humanos y financieros para tener una presencia creciente y estratégica en Internet.

Actualmente, en el ámbito de Internet, los avances en banda ancha y en capacidad de almacenaje informativo han impulsado a muchas universidades y programas educativos a crear y ofrecer sofisticadas opciones de aprendizaje. Por ejemplo, el renombrado Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT) ahora ofrece muchos de sus prestigiosos cursos universitarios gratuitamente en su página Web. ¿Podría la Iglesia usar también el Internet para alcanzar sus dos objetivos?

Mientras que todos estos avances hacían su estreno, la Iglesia de Dios Unida tuvo que enfrentarse a varias decisiones cruciales. Cuando comenzamos, no teníamos un edificio permanente donde llevar a cabo las operaciones de la Iglesia. Muchos tenían opiniones opuestas sobre dónde debían establecerse las principales operaciones de la Iglesia. Como estábamos empezando de cero, la Iglesia contrató la realización de un estudio formal independiente, que finalmente recomendó que la oficina central de la Iglesia se ubicara en Cincinnati o en Los Ángeles. Entre otros beneficios, Cincinnati está localizada cerca del centro promedio de la población estadounidense, y fue finalmente elegido.

Esta decisión no complació a muchos, aun cuando una pequeña minoría estaba de acuerdo. Esta decisión provocó división y arrebatos emocionales. Una situación similar se produjo en 2007 y 2008 (aunque esta vez el sitio sugerido se hallaba en Texas), y algunos todavía se sienten molestos por la forma en que se presentó y/o cómo se manejó. Como ustedes bien saben, hubo adelantos concretos a favor de tal objetivo hace algunos años, aun cuando nuestras actuales oficinas en Cincinnati (que están completamente pagadas) son más que adecuadas todavía para servir a las necesidades de la Iglesia.

Si nos basamos en las cartas y correos electrónicos que hemos recibido, algunos obviamente piensan que un programa multimillonario de construcción de edificios y la mudanza de la oficina central a Denton, Texas, es lo que la Iglesia todavía debería hacer.  En cuanto a este tópico en particular, me gustaría recordarles algunos puntos importantes.

Una mudanza a gran escala es una propuesta muy cara. Los limitados recursos financieros con que Dios ha bendecido a la Iglesia en la actualidad no son suficientes para embarcarse y sostener el tipo de compromiso que una mudanza de estas proporciones exige. Hace algunos años, se hicieron predicciones muy optimistas sobre los ingresos y las proyecciones de deudas, que parecían demostrar cómo la Iglesia podía hacer esto. Estas proyecciones optimistas trataron de mostrar cómo la iglesia podría pagar la deuda requerida para embarcarse en un proyecto multimillonario a gran escala.

Permítanme que les hable francamente. Si nos basamos en lo que ha sucedido a la economía global en el último año y medio, es prácticamente un milagro que no tuviéramos que cubrir la estratosférica deuda que un edificio como ese hubiera significado. Ni siquiera nos hemos acercado a las proyecciones de ingresos que habíamos calculado en ese entonces. Sin ninguna duda, tales proyecciones eran bien  intencionadas, pero como la historia reciente lo confirma, eran inexactas. Esto no es una conjetura, ni una especulación. Es información real.

Ahora, algunos pueden decir que la recesión está llegando a su fin y que hay mejores tiempos a la vuelta de la esquina—y que desde una perspectiva espiritual, “He aquí que no se ha acortado la mano del Eterno para salvar, ni se ha endurecido su oído para oír” (Isaías 59:1)--así es que debemos seguir adelante con un plan de construcción, basándonos en la fe.  Estos son pensamientos bien intencionados, pero, ¿responden acaso las dos interrogantes que formulamos al comienzo de este mensaje? ¿Estamos verdaderamente haciendo la obra que Dios nos ha encomendado hacer, y si no es así, cómo podemos reenfocar nuestros esfuerzos para lograrlo?

Cuando dejamos nuestra anterior afiliación, nos llevamos solo dos cosas. Esas dos cosas son invaluables: la preciosa verdad de Dios y el entendimiento de su propósito para nosotros en la actualidad, y la experiencia que ganamos de manera colectiva. Debemos poner en práctica esa experiencia para evitar los errores del pasado. Sabemos que Dios permitió la destrucción de los antiguos dos templos de Jerusalén, el primero y el segundo, y en tiempos recientes, la venta de los modernos edificios de nuestra previa afiliación en varias partes del mundo.

Mientras meditamos en estas primeras dos preguntas, consideremos algo muy importante: cuando tratamos de cumplir lo que entendemos es la misión dual dada a la Iglesia, resumida en la declaración de predicar el evangelio y preparar un pueblo, estamos en gran parte tratando con cosas invisibles y físicamente nunca vistas en esta época actual. De hecho, después de que Jesús resucitado apareció a los discípulos, le dijo a uno de los futuros apóstoles:   “Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron y creyeron” (Juan 20:29).

Esto enfatiza nuestro mayor desafío y presenta la respuesta a nuestras dos preguntas. La Iglesia predica un mensaje que se refiere a cosas que son invisibles, y predica este mensaje en un ambiente que está repleto y lleno de desinformación respecto a la verdad genuina del evangelio. Mientras nosotros, los del Consejo, y los empleados de la oficina—y todos ustedes, desde luego—contemplamos este desafío, nos preguntamos cómo podemos siquiera comenzar a lograr esto. Comparados con algunas compañías, nuestros recursos financieros totales—mucho menos que nuestro presupuesto actual para medios de comunicación—son menos que una gota en el proverbial balde de agua.

Afortunadamente, tenemos la promesa inquebrantable de que “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). Nos apoyamos en la promesa de que Dios nos otorgará la sabiduría para discernir la dirección que él quiere que tomemos a la hora de usar los recursos que él nos da. También tenemos el invaluable recurso de los ejemplos vivientes de los miembros de la Iglesia. En el proceso de ser parte de la Iglesia de Dios, qué miembro de la Iglesia no ha escuchado la pregunta, “¿Por qué haces eso?” Además de apoyar a la Iglesia físicamente, los miembros de la iglesia tienen un papel mucho más importante, el de predicar el Evangelio mediante su propio ejemplo. Como Dios nos dice directamente a todos: “Vosotros sois la luz del mundo; una luz asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mateo 5:14).

Esa visión y enfoque es lo que guía al liderazgo de la Iglesia. Cuando hicimos los recientes cambios administrativos, queríamos que la Iglesia avanzara de acuerdo a lo que nosotros entendemos como la dirección que Cristo quiere que tomemos—como la cabeza viviente y amorosa de la Iglesia. Nos esforzamos por tratar a los previos administradores con gran respecto—a pesar de las afirmaciones contrarias al respecto—y nuestra conciencia está limpia.

Compañeros ministros, los ejemplos y directivas entregadas por Jesús, Pablo y otros, afirman que debemos ser sabios administradores de los recursos que Dios nos ha dado. Yo creo que puedo hablar en nombre de todo el Consejo de Ancianos cuando digo que estamos perfectamente dispuestos a vivir por fe y a caminar por fe, pero que esa fe debe estar cimentada en sabiduría y acompañada de una sincera disposición a rendirnos a Dios y a ser guiados por él.

El liderazgo de la Iglesia está comprometido a buscar el mejor equilibrio a la hora de usar nuestros recursos, tanto física y—más importante aún—espiritualmente. Para lograr esto, consultamos periódicamente a una multitud de consejeros. Sometemos nuestros planes ante Dios para estar alineados con su voluntad divina. Tal como Dios les dijo a los judíos cautivos en Babilonia, lo mismo se aplica a nosotros hoy en día: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Eterno, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11).

Compañeros ministros, no permitamos que estos planes se frustren. ¡Estamos haciendo la obra del Dios viviente! Vamos ahora hacia adelante, buscando activamente la voluntad de Dios y los planes que él tiene para nosotros.

Que Dios y Jesucristo—la Cabeza viviente de esta Iglesia—continúe inspirándolos y guiándolos mientras sirven a nuestros preciosos miembros.

Mis mejores deseos por un sábado provechoso y memorable.

Con profundo amor cristiano,

Roy Holladay

Presidente Interino, Director del Consejo de Ancianos


Opinión legal respecto al retiro de la resolución para establecer  un comité de revisión
de nuestros documentos de gobierno, presentada como item de votación
por tres ejecutivos de la Iglesia

RESUMEN DE LOS HECHOS:

El 18 de marzo de 2010, un documento titulado “Resolución para establecer un comité de revisión de la Constitución” fue propuesto por tres empleados corporativos de la Iglesia (Presidente, Secretario y Tesorero) y enviado por el Secretario como parte de la “agenda de votación” dentro del paquete informativo enviado a todos los miembros del Cuerpo General de Ancianos, para que fuera sometido a votación en la Conferencia General de Ancianos que se realizará a principios de mayo de 2010. Las instrucciones pertinentes a la votación de dicha resolución afirmaban que ésta “se considerará aprobada” en caso de recibir “una aprobación por simple mayoría” (votos a favor).

Al Consejo de Ancianos (“Consejo” o “Junta”) no se le dio la oportunidad de ver la resolución antes de que fuera enviada por correo a los ministros, y el abogado de la Iglesia, el Sr. Larry Darden, que sirve tanto como Consejero Legal y como Consejero de la Junta, tampoco estaba al tanto de la resolución, ni de su contenido, y ni siquiera de que estos ejecutivos tenían intenciones de presentarla.

El 25 de marzo, el Presidente de la Junta (el Sr. Holladay), después de consultar con el abogado Darden, envió una carta al Cuerpo General de Ancianos informándoles que le había pedido al Consejo de Ancianos y a nuestro Consejero Legal que analizaran cuidadosamente el contenido y las ramificaciones de esta resolución, y que cabía la posibilidad de que el Consejo “tuviera que enviar próximamente una declaración respecto a la misma”.

Debido a que el abogado Darden rinde cuentas tanto al Presidente (como Consejero General) como al Presidente de la Junta (como Consejero Especial de la Junta), se consideró prudente obtener además la opinión de otro abogado, especializado en leyes sobre organizaciones religiosas sin fines de lucro, y que trabaja para una prestigiosa y muy respetada firma de abogados.

El mismo abogado que había ayudado a la Iglesia durante sus conflictos de gobierno en 1998, fue consultado para este propósito.

Debe destacarse que la Iglesia tiene la obligación de someterse tanto a la ley corporativa aplicable a su condición, como a sus propios documentos de gobierno.

En una reunión con la Junta, el 8 de abril de 2010, la opinión de los abogados presentes fue que la resolución violaba los Estatutos y la Constitución (de la Iglesia), y que si el Consejo compartía la misma opinión al respecto, tenía el derecho y la facultad de retirar la resolución como ítem de la agenda de votación. La Junta coincidió con la opinión de los abogados, y retiró la resolución de la agenda de la Conferencia y notificó al Cuerpo General de Ancianos de tal medida el 9 de abril de 2010.

En este informe al Cuerpo General de Ancianos, se declaró que “el Consejo ha determinado que la resolución viola los Estatutos de la Iglesia al ignorar las medidas de seguridad de los Estatutos, diseñadas para proteger a la Iglesia y a sus miembros del peligro que presenta la adopción de cambios significativos a los documentos de gobierno de la Iglesia, sin una revisión cuidadosa y sin la opinión de todos los miembros de la Iglesia. Al mismo tiempo, otorga a otras personas poderes o facultades reservadas exclusivamente al Consejo de Ancianos, tanto por la Ley Civil aplicable como por nuestros propios documentos de gobierno.

 

Desde la emisión del mencionado informe, varios ministros han solicitado más información acerca de la autoridad que tiene el Consejo para quitar un ítem de la agenda y además cuales son los artículos específicos de los documentos de gobierno de la Iglesia que eran violados por la resolución. Este memorando tiene el propósito de responder estas preguntas.

PREGUNTAS FORMULADAS:

(1) ¿Con qué autoridad puede el Consejo de Ancianos bloquear o retirar un ítem de la agenda, presentado por ejecutivos (de la Iglesia), si es que se determina que tal ítem se opone o está en conflicto con la Constitución y Estatutos de la Iglesia, según el Estatuto 7.9.2?

(2) ¿De qué manera(s) la resolución, tal como se envió al Cuerpo General de Ancianos, se oponía directa o sustancialmente a los documentos de gobierno de la Iglesia?

RESPUESTAS ABREVIADAS:

Según los documentos de gobierno, como máxima autoridad judicial, el Consejo tiene la autoridad en cuanto a la interpretación y aplicación de los Estatutos de la Iglesia, y puede tomar medidas acordes con el apropiado cumplimiento de sus responsabilidades de liderazgo.

(1) La resolución le garantiza a un comité de Selección y de Trabajo poderes que son exclusivos del Consejo, incluyendo el procedimiento de cómo pueden ser presentados al Cuerpo General de Ancianos los cambios que se efectúen a los documentos de gobierno, el nombramiento de comités, la delegación de tareas, etc., que sólo pueden ser cambiados o implementados mediante una enmienda, y no sólo por una resolución que requiere únicamente una mayoría simple de votos para ser aprobada.

DISCUSIÓN:

1. Autoridad del Consejo para retirar de la agenda ítems inapropiados, o para bloquearlos:

Según el artículo 8.6.2. de los Estatutos, el Consejo “tiene derecho a dirigir todas las actividades que permite la ley a los miembros del Consejo, excepto lo que la ley prohíbe, incluyendo los Artículos de Incorporación, la Constitución y los Estatutos”. Sus responsabilidades específicas incluyen la habilidad “de recomendar y publicar la agenda propuesta para la Conferencia Anual” (de ministros).

Además, el Consejo “tiene la autoridad judicial final en cuanto a la interpretación y aplicación de los Estatutos y en cuanto a cualquier controversia que pueda derivarse como consecuencia” (Estatutos, § 11.4).

Según la ley corporativa aplicable, a menos que los documentos de gobierno de la Iglesia establezcan lo contrario, todos los poderes corporativos de la Iglesia deben ser ejecutados bajo la dirección absoluta de una Junta de Directores de la Iglesia (Ley §9210(b), de la Ley Sobre Corporaciones Religiosas sin Fines de Lucro de California). Bajo el Artículo 5.1.3 de los Estatutos, el Consejo es “la junta corporativa de la Iglesia, equivalente a una junta de directores”.

La Sección 7.9.2 de los Estatutos permite que el Secretario incluya en la agenda un ítem solicitado por alguno de los otros ejecutivos, sin la previa aprobación del Consejo. Sin embargo, el hecho de que los ejecutivos autores y proponentes (de la resolución) hayan usado este poder que les otorga la Sección 7.9.2. para pedirle al Secretario que incluyera un ítem en la agenda, no les otorga autoridad unilateral para colocar en la agenda ítems que se contraponen directamente a los Estatutos.

De igual forma que el Comité de Enmiendas puede bloquear la consideración de enmiendas propuestas si este Comité llega a la conclusión de que éstas no cumplen con los requisitos constitucionales o establecidos por los Estatutos para realizar una enmienda (a menos que ello sea autorizado por el Consejo [Artículo 12.2.7 y 9[c] de los Estatutos), el Consejo puede usar su “autoridad judicial” para bloquear un intento de uso inapropiado de un Estatuto (por ejemplo, Estatuto 7.9.2) para introducir un ítem de agenda que se oponga a los otros Estatutos o a la Constitución.

En el pasado ya se estableció un precedente al respecto, cuando debió bloquearse la inclusión de un ítem de agenda propuesto por uno de los ejecutivos. Esto ocurrió en febrero de 1998, cuando un ejecutivo de la Iglesia intentó introducir varios ítems a la agenda de la Conferencia Ministerial anual de 1998 (estos ítems eran un Presupuesto Alternativo, Planes Estratégicos y Operacionales, etc.). Este intento fue rechazado por estar en conflicto con los Estatutos. Si en ese entonces el Consejo pudo rehusarse a permitir la presentación de un ítem de agenda que violaba los Estatutos o la Constitución, con toda seguridad puede retirar de la actual agenda un ítem que fue enviado en el paquete de votación a los ministros, de manera inapropiada.

2. El Consejo encontró pruebas válidas de que la resolución violaba las secciones aplicables de los documentos de gobierno de la Iglesia:

 

a) El Consejo tiene exclusiva autoridad para proponer los procedimientos a seguir cuando se deben presentar asuntos de gobierno al Cuerpo General de Ancianos para su consideración:

El Artículo 5.1 de la Constitución establece que “El Consejo de Ancianos propondrá al Cuerpo General de Ancianos un procedimiento cada vez que hayan asuntos de gobierno dentro de la Iglesia que deban ser presentados para su consideración, tanto al Cuerpo General de Ancianos como al Consejo (de Ancianos), respecto a si los documentos de gobierno de la iglesia o de la Corporación requieren ser enmendados”. El Artículo 12 de los Estatutos fue el vehículo auspiciado por el Consejo y adoptado por el Cuerpo General de Ancianos para establecer tal procedimiento.

El artículo 12 crea un cuidadoso sistema de pesos y contrapesos, en un  proceso que permite la consideración y adopción de posibles enmiendas a los documentos de gobierno, pero garantiza que ninguna enmienda pueda adoptarse antes de que todos los miembros del Cuerpo General de Ancianos hayan tenido la oportunidad de revisarlos y dar su opinión.

La resolución mencionada no está proponiendo un simple “estudio”. Describe un procedimiento separado para el que su usará un Comité Especial de Trabajo con el propósito dual de identificar y hacer correcciones a los supuestos “errores” de la estructura gubernamental de la Iglesia. ¿Qué otra cosa pretende esto, sino efectuar cambios en el gobierno? Si esto fuera en efecto necesario, solo puede llevarse a cabo mediante enmiendas a la Constitución y/o a los Estatutos. Sin embargo, la resolución parece haber pasado por alto completamente a los dos grupos de personas encargados específicamente de formular los procesos y procedimientos y de implementar los mismos para realizar enmiendas a los documentos de gobierno. Estos dos grupos son el Consejo de Ancianos y el Comité de Enmiendas.

Existen diferencias abismales entre el proceso (de enmiendas) de los Estatutos de la Iglesia, que exige la deliberación y participación, y el proceso especificado en la resolución. La resolución no exige que su recomendación sea presentada de acuerdo con los pasos requeridos en el Artículo 12. Por el contrario, la resolución (bajo su último punto, “i”) haría que el Comité Especial de Trabajo recomiende el “método por el cual se presentarán los cambios al Cuerpo General de Ancianos”, incluyendo “una reunión especial”. ¿No significa esto acaso que se podrían proponer enmiendas de gran envergadura para ser adoptadas con gran prisa, saltándose los pasos exigidos por el Artículo 12, que obliga a un periodo de revisión y reflexión?

b) Las instrucciones para la aprobación de la resolución por simple mayoría son incorrectas:

El paquete con el material para votación correspondiente a la Conferencia Anual de Ancianos de 2010 incluía “Instrucciones para votar” a favor o en contra de la resolución. Las enumeraba junto con El Plan Estratégico, el Plan de Operación y el Presupuesto Fiscal, y afirmaba que “será aprobada” en caso de recibir “una mayoría simple de votos” (votos “SÏ”) de entre todos los votos válidos del Cuerpo General de Ancianos, incluidos los votos realizados en ausencia”.

Esta instrucción, sin embargo, contradice el Estatuto 7.5.3, que establece que los asuntos específicamente designados en los Estatutos para requerir solo un voto afirmativo por mayoría simple “serán responsabilidad del Cuerpo General de Ancianos en cualquier asunto, excepto: (1) en aquellos asuntos pertinentes a los documentos de gobierno de la iglesia o de la Corporación”.

El propósito principal del “Comité Especial de Revisión del Gobierno” es el de identificar las supuestas “debilidades inherentes” de nuestra estructura de gobierno y hacer “recomendaciones para mejorarla” (o cambiarla) “además de recomendar el método a usar para presentar al Cuerpo General de Ancianos los cambios propuestos, a fin de que ellos voten al respecto (incluyendo, pero no limitándose, a una reunión especial del Cuerpo General de Ancianos)”.

Ya que la resolución evidentemente incluye “asuntos pertinentes al gobierno de la Iglesia”, se propone otro “procedimiento según el cual los asuntos de gobierno dentro de la Iglesia podrán ser presentados ante…el Cuerpo General de Ancianos”. Esto sólo se puede llevar a cabo mediante una enmienda al Artículo 5 de la Constitución, no por una resolución que supuestamente necesita solo una mayoría simple de votos para pasar.

c) La proposición de comités encargados de temas de gobierno es de incumbencia del Consejo:

Cuando se analizan la Constitución y los Estatutos de la Iglesia, es evidente que al adoptar estos documentos, la intención del Cuerpo General de Ancianos era la de delegar considerable autoridad al Consejo y la de imponer importantes responsabilidades al mismo. Estas responsabilidades del Consejo incluyen la creación de dos tipos de comités, uno de los cuales (i) debe estar compuesto por dos o más miembros del Consejo, al cual se le pueden delegar amplios poderes del Consejo, y (ii) comités de consejería compuestos por personas que no son miembros del Consejo,que con sus opiniones pueden hacer un aporte al Consejo. (Estatutos, §§ 5.1.7, 8.8 y 8.8.4).

El artículo 6.1 de los Estatutos afirma que los miembros del Cuerpo General de Ancianos “tendrán los derechos establecidos en la Constitución”. Estos poderes están limitados a aquellos especificados en el Artículo 4.1 de la Constitución (ninguno de los cuales autoriza el establecimiento de un comité de gobierno ni de un equipo especial de trabajo) y el Artículo 4.4, que permite que el Cuerpo General de Ancianos vote por otros asuntos “que tengan que ver con cualquier otro tema en que se requiera la votación del Cuerpo General de Ancianos”. El Artículo 4.4 se refiere obviamente a otros temas específicos sobre los cuales el Cuerpo General de Ancianos puede votar, pero que tampoco son ilimitados (tales como la votación respecto a la ubicación de las Oficinas Centrales de la Iglesia).

La resolución establecería dos comités: uno de selección y otro comité, el llamado “Comité Especial de Trabajo”, nombrado por los mismos integrantes del Comité de Selección. Los Estatutos y la Constitución no otorgan al Cuerpo General de Ancianos el poder para crear comités, particularmente comités que se hallan involucrados en procedimientos según los cuales “los asuntos de gobierno dentro de la Iglesia pueden ser presentados tanto al Cuerpo General de Ancianos como al Consejo de Ancianos para su consideración” (Constitución, Artículo 5.1).

Tal comité ya existe, según el Artículo 12 de los Estatutos. Se trata del “Comité de Enmiendas” que fue propuesto por el Consejo para la aprobación por el Cuerpo General de Ancianos, y que fuera subsecuentemente ratificado. Según esta metodología, los auspiciadores de la resolución no pueden crear comités para el Cuerpo General de Ancianos. Esta es una responsabilidad exclusiva del Consejo.

d) La resolución asigna tareas a empleados específicos (sin su conocimiento ni consentimiento), responsabilidad reservada únicamente al Consejo:

El Consejo está facultado para “Seleccionar despedir (o trasladar) a todos los ejecutivos, agentes y empleados, prescribir tareas para ellos, aprobar sus remuneraciones y exigir de ellos un servicio leal” (Estatutos, § 8.6.2).

La resolución presentada no solo asigna deberes a ciertos empleados de la Iglesia, sino que también lo ha hecho sin su permiso ni consentimiento. Los tres ejecutivos proponentes de la resolución obviamente “consintieron” en ser ellos mismos parte del Comité de Selección, pero por lo menos cinco (5) de los otros miembros propuestos no fueron consultados en cuanto a su deseo de participar. La resolución también requiere que el Comité Especial de Trabajo deba “dedicar toda su atención y energía a esta responsabilidad”. Dice incluso que el Consejero Legal de la Iglesia “debe ser incluido como consejero del Comité Especial de Trabajo, pero sin derecho a voto”, aunque el mencionado Consejero Legal nunca vio, ni menos aprobó, dicha resolución. El Consejo de Ancianos, como la máxima autoridad supervisora de estos “voluntarios escogidos”, fue dejado completamente fuera del proyecto propuesto.

La resolución supone que permitirá a su Comité de Selección y al Comité Especial de Trabajo asignar tareas a los empleados corporativos, responsabilidad que según los Estatutos, está reservada y sujeta a la aprobación del Consejo. El nombramiento (en la resolución) de individuos para llevar a cabo tareas específicas sin el permiso del Consejo o/y sin el permiso de aquellos individuos, y la imposibilidad de permitirles retirar sus nombres antes de que la resolución fuera enviada para votación, invalida la resolución.

CONCLUSION:

Según los Estatutos de la Iglesia, El Consejo es responsable de recomendar y publicar la agenda para las reuniones de la Conferencia General Anual de Ministros; de supervisar, dirigir y asignar las tareas al equipo administrativo y a los empleados de la Iglesia; y es la única entidad autorizada por los Estatutos para establecer un comité de gobierno. Al concluir sus deliberaciones, el Consejo también tomó en cuenta los derechos que le competen para ejercer su máxima autoridad judicial en lo que se refiere a la interpretación y aplicación de los Estatutos.

El Consejo concluyó que la resolución violaba los Estatutos, ya que intentaba eliminar el exclusivo derecho del Consejo para recomendar el proceso modificador de los documentos de la Iglesia, que aparentemente quitaba o socavaba otros poderes reservados al Consejo, y que por otro lado, era substancialmente contraria a los principios de gobierno aplicables a la Iglesia. El Consejo concluyó que tenía el deber de aplicar la Constitución y los Estatutos, y sintió además que la resolución presentaba un riesgo inaceptable para la Iglesia, si es que se permitía su implementación.

El Consejo recibió las recomendaciones de un experto abogado, miembro de una prestigiosa firma legal. En la opinión de este profesional, si el Consejo permitía que la resolución fuera sometida a votación, y ésta fuera potencialmente aprobada por el Cuerpo General de Ancianos, el Consejo podría ser culpado de no haber cumplido con su rol de liderazgo dentro de la Iglesia. El Consejero General de la Iglesia estuvo de acuerdo con esta evaluación.

Como consecuencia de lo acontecido, el Consejo concluyó que tenía el derecho y el deber de retirar la resolución de la agenda, y eso fue lo que hizo.

COMENTARIOS DEL CONSEJERO GENERAL Y CONSEJERO ESPECIAL DE LA JUNTA DE LA IGLESIA:

El Consejero Legal de la Iglesia no apoya la resolución. En ella existen muchos aspectos altamente preocupantes, porque aún obviando la opinión legal al respecto, esta resolución es una clara violación de los Estatutos. Su tono es en general negativo, y da la impresión de usar palabras o presunciones capciosas cuidadosamente seleccionadas, que implantan interrogantes y dudas injustificadas en cuanto a la estructura de gobierno de la Iglesia. El Consejo no está de acuerdo, como se afirma en la resolución, en que “nuestro sistema de gobierno actual” contiene “debilidades inherentes” que, si no son corregidas, “van a dañar profunda e irreparablemente a la Iglesia de Dios Unida”.

El Cuerpo General de Ancianos creó una estructura representativa con un Consejo (junta directiva) facultado para hacer lo que tales juntas directivas normalmente hacen, incluyendo el nombramiento de ejecutivos, de los que se espera que trabajen estrechamente con la junta directiva, que la mantengan informada de cualquier acontecimiento o temas de preocupación (tales como esta resolución propuesta), y que lleven a cabo las directrices de la junta. Si se hacen necesarios algunos cambios en nuestro gobierno, éstos deben ser específicamente identificados e implementados mediante nuestro actual proceso de enmiendas, que ya existe.

Yo me rehúso, además, a tener mi nombre asociado con la resolución y a ser asignado, sin consultarme, para cumplir con tareas que podrían convertirse en proyectos muy largos y que requieren mucho tiempo, y además, sin el permiso del Consejo.

La resolución podría haberse anulado legítimamente por cualquiera de las razones explicadas en mi opinión, pero yo creo que el efecto acumulativo de todas ellas juntas (además de otros asuntos preocupantes en ese documento) justificó la decisión del Consejo de retirar la resolución.

 

Larry Darden
Como Consejero General de la Iglesia y Consejero Especial de la Junta de Directores.

 


Actualización  Sobre  Cambios Administrativos en la Iglesia de Dios Unida

13 de abril de 2010

Carta de Roy Holladay, Presidente Interino, enviada a los miembros.

 

Queridos hermanos:

 

En unas cuantas semanas celebraremos la Fiesta de Pentecostés. Mientras nos preparamos para ese día, es muy importante recordar la promesa de Cristo a sus discípulos: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos…hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

Este es el propósito principal de la Iglesia de Dios Unida, la cual está compuesta de las personas más bendecidas sobre la tierra. Hemos sido específicamente elegidos por Dios (Juan 6:44), llamados a ser Santos y escogidos para una preparación y servicio especiales. Mientras este presente mundo terrenal se precipita hacia un dramático final, debemos llevar a cabo una importante misión.
 
Después de esta introducción, quiero referirme a unos cuantos temas, pasados y futuros. Ustedes deben haber escuchado que se han efectuado ciertos cambios administrativos de gran importancia. Para algunos, estos cambios pueden haber sido algo sorpresivos.. Como ministros del evangelio, debemos rendirles cuentas a ustedes, y deseamos darles algunos detalles de lo que ha sucedido recientemente y de hacia dónde nos encaminamos como Iglesia.
 

Aunque para los miembros en general no fue algo evidente, en los últimos meses se había presentado un grave conflicto respecto a ciertos temas entre el Consejo de Ancianos y algunos empleados administrativos. Una cosa es tener desacuerdos leves que surgen en el proceso de decidir la manera de proceder, pero cuando los niveles de conflicto y desacuerdos se intensifican hasta el punto en que el trabajo principal de la Iglesia comienza a sufrir por la inactividad y se hace evidente que la relación laboral y la armonía entre el Consejo y su equipo administrativo se ha deteriorado, el Consejo de Ancianos tiene la responsabilidad directa de actuar rápidamente. Y eso es lo que hemos hecho.

Durante los últimos meses, algunos funcionarios administrativos han estado en abierto desacuerdo con la perspectiva y dirección adoptadas por el Consejo, aunque según las leyes de la Iglesia, ellos están comprometidos a apoyarlas. Durante este tiempo, la obra básica de la Iglesia continuó y la mayoría de ustedes ignoraban el problema. Considerando este último factor, creo que ustedes merecen una explicación. Sin embargo, no quiero elaborar al respecto, porque el pasado es pasado. La reconciliación, la unidad y el amor son más importantes que la justificación organizativa. Para su información, les presento algunos detalles:
 
Como parte de la Conferencia General de Ancianos en 2008 y 2009, los ministros votaron en la forma establecida (por la Iglesia) por algunos nuevos miembros del Consejo de Ancianos, reemplazando a varios miembros que eran parte de la administración. Con el transcurso del tiempo, se hizo evidente que las prioridades y perspectivas del equipo administrativo que estaba operando eran muy diferentes de las que tenían los componían el Consejo, elegido por el ministerio de la Iglesia de Dios Unida.
 

Como se estableció de manera colectiva en los comienzos de nuestra Iglesia hace 15 años, el Consejo de Ancianos es el único responsable directo por la supervisión y el establecimiento de la dirección y procedimientos para la Iglesia. Esta es una estructura bastante distinta a la que teníamos en nuestra anterior afiliación, donde solo una o dos personas en la cúpula corporativa tomaban todas las decisiones importantes. Aprendimos, mediante una dolorosa experiencia, adónde nos condujo se istema. Decidimos que la iglesia de Dios Unida sería diferente. Adoptamos Proverbios 24:6 como uno de nuestros principios fundamentales de gobierno: “En la multitud de consejeros está la victoria”.

Para poner en perspectiva esta situación, que ahora ya es parte del pasado, permítanme exponer unos cuantos puntos históricos relevantes. Hace quince años, nosotros decidimos colectivamente adoptar una estructura de gobierno físico muy diferente, enfatizando y reconociendo, por supuesto, que la Cabeza Viviente de la Iglesia es Jesucristo mismo. En nuestra organización física, la máxima autoridad es la Conferencia General de Ancianos, compuesta de casi 500 ministros de la Iglesia de Dios Unida que voluntariamente participan en ella. Este grupo es responsable, entre otras cosas, de autorizar cambios a nuestros documentos de gobierno, de aprobar cualquier cambio doctrinal y de seleccionar un Consejo de Ancianos conformado por 12 personas. Como nuestra Constitución abiertamente establece y autoriza, el Consejo de Ancianos debe “proveer supervisión y guía dentro de la Iglesia, para el servicio y cuidado de las congregaciones locales, la predicación del evangelio y la administración de los diezmos y ofrendas”, convirtiéndose así en la “junta corporativa legítimamente escogida de la Iglesia, equivalente a una junta directiva”.

Bajo la dirección del Consejo de Ancianos se halla el equipo administrativo, compuesto por ciertos funcionarios (presidente, tesorero y secretario) y los directores operacionales de Finanzas, Medios de Comunicación y Servicios Ministeriales, además de los empleados de la oficina. Éstos son “seleccionados, aprobados y dirigidos por el Consejo”. El Consejo de Ancianos es también responsable específicamente de “proveer dirección y supervisión para garantizar la correcta administración de los asuntos cotidianos de la Corporación, la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional”.

Durante los meses que acaban de pasar, , los desacuerdos—aunque bien intencionados—entre algunos administradores y otros ministros respecto a la dirección y prioridades del Consejo, aumentaron considerablemente. Sin entrar en explicaciones específicas sobre esos desacuerdos, me limitaré a decir que la situación y el estancamiento hicieron que todos llegáramos a un alto nivel de frustración . La gota que rebasó la copafue la introducción y propuesta de una resolución que se hizo al margen de los medios establecidos por la Iglesia para proponer cambios en los documentos y estructura de la Iglesia. Sin siquiera haber pasado por la tradicional revisión de todo el Consejo y de nuestro Consejero Legal, la resolución propuesta fue incluida en el paquete oficial enviado a todos los ministros, con la intención de que fuera sometida a votación en la próxima Conferencia General de Ancianos el mes que viene.

Como presidente del Consejo, puedo decirles que el Consejo buscó intensamente distintos tipos de opiniones para manejar nuestras diferencias, incluyendo este tema (de la resolución). No lo tomamos a la ligera. Basándonos en los diversos consejos que recibimos, tanto dentro como fuera de la Iglesia, el Consejo llegó a la conclusión de que la resolución era peligrosa y que iba en contra de la protección y de los principios de gobierno de esta Iglesia. Para prevenir un daño potencial a nuestra Iglesia, el Consejo determinó que la resolución fuera retirada. 

Sin embargo, el problema de mayor envergadura, y que no se resolvió, fueron las profundas diferencias que dieron origen a dicha resolución en primer lugar. Como leemos en Amós 3:3, “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” Para ponerle fin a este estancamiento y comenzar de nuevo con un Consejo y una administración que puedan trabajar juntos, yo y otros miembros de Consejo nos reunimos con el Presidente, uno de los proponentes de esta resolución que nos vimos obligados a retirar. Las diferencias que habían llevado a esta situación eran bien conocidas por todos los presentes en la reunión, aunque no por la mayoría de los miembros y de los ministros. Ante la solicitud del Consejo, el presidente accedió a renunciar a su puesto, en un espíritu de armonía. Él también aceptó abiertamente ayudar a efectuar la transición de manera ordenada. Poco después de la reunión con el presidente, los directores operacionales de Servicios Ministeriales y de Medios de Comunicación presentaron sus renuncias. Todas las renuncias fueron aceptadas. 

Debo indicar aquí que es posible tener diferentes puntos de vista y todavía mantenerse unidos. Como dice el proverbio, “hierro con hierro se aguza” (Proverbios 27:17). Pero cuando las cosas se vuelven tan candentes que el “hierro”” comienza a derretirse, nadie se beneficia. Para poder cumplir con nuestra misión como Iglesia, ha llegado el momento de dejar de lado nuestras diferencias y de trabajar juntos por una meta común en armonía con la estructura de gobierno que nos hemos comprometido a respetar. Considerando lo que ha sucedido en los últimos ocho meses, el Consejo cree que se necesitaba un cambio en la administración. Esperamos que este cambio en la administración refleje de mejor manera las prioridades y perspectivas del Consejo.

La obra de la Iglesia sigue adelante. De hecho, la Constitución y Reglamentos de la Iglesia de Dios Unida fueron escritos para permitir una transición eficaz y ordenada del personal que ingresa y también la salida de los antiguos administradores de la Iglesia. Además, el actual Plan Estratégico de la Iglesia nos proporciona el marco de continuidad que trasciende las personalidades y coloca los principios espirituales en el plano prioritario de lo que hacemos colectivamente como organización religiosa.

Con todo esto en mente, , ¿qué va a ocurrir ahora? Primero que todo, quisiera aprovechar esta oportunidad para citar a un hombre que estaba bastante familiarizado con la división entre los seres humanos y con la sanidad crucial que se requiere para sobreponerse a una situación de ese tipo: el 16avo Presidente estadounidense, Abraham Lincoln. En su segundo discurso inaugural, él declaró lo siguiente: “Sin malas intenciones hacia nadie; con benevolencia hacia todos; con confianza en lo que es correcto, a medida que Dios nos concede la visión de lo que es justo, esforcémonos por terminar el trabajo que hemos iniciado”. De la misma manera, y con un espíritu renovado de reconciliación y de unidad, vayamos hacia delante y no nos quedemos en el pasado. 

En segundo lugar, ¿qué es lo que, como iglesia, poseemos para desarrollar una verdadera unidad en nuestras metas y enfoque? Analice estas antiguas palabras, llenas de poder, cuyo eco todavía resuena en nuestros días: “Dios Eterno de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No hay en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?” (2 Crónicas 20:6). 

Hermanos, este Poder Divino es el que debe motivarnos y sostenernos como Iglesia en todos sus niveles. Muchos pasajes del Nuevo Testamento son bastante explícitos en cuanto a las diferencias que la Iglesia experimentó en el primer siglo. También es muy evidente que, por lo general, Dios no ha llamado a los sabios, a los nobles ni a los poderosos, ni en aquel entonces ni ahora. Dependemos y debemos estar dependiendo de Él para nuestra guía, dirección y fortaleza. Tenemos que renunciar a nuestros deseos y someternos a su perfecta voluntad para poder alcanzar el verdadero éxito. 

La Iglesia está preparada para crecer. Ya se ha realizado un gran esfuerzo para explorar el mercado de la televisión comercial, y ya estamos listos para comenzar a proclamar la verdad de Dios por este medio. Este nuevo proyecto complementará nuestros actuales y productivos esfuerzos globales a través de Internet y de nuestra literatura. Contamos con un nuevo programa de Estudio Bíblico y también con otros medios, para que la gente pueda ver la luz de la asombrosa e inspiradora instrucción divina en este mundo ensombrecido. Usted ya debe haber recibido información sobre los planes para la Fiesta de Tabernáculos 2010, y sobre las oportunidades para enviar a sus hijos a los campamentos que se realizan alrededor del mundo. Estas actividades de la Iglesia, tan importantes y bien establecidas, continúan desarrollándose a toda marcha. 

Para mantenerlo a usted informado, estamos en el proceso de desarrollar un “blog” diario en Internet, en el que yo y otras personas estaremos participando. Usted puede acceder a este blog en Internet en esta dirección: http://realtimeunited.wordpress.com. Además, se publicaran muchas actualizaciones en el sitio de Internet de nuestros miembros, http://members.ucg.org. 

Muy pronto, el Consejo de Ancianos anunciará el proceso y los planes para elegir un nuevo presidente, y durante ese tiempo, me estaré comunicando regularmente con ustedes. Para concluir, ahora que nos acercamos al precioso día de renovación simbolizado por Pentecostés, me gustaría invitarlos a meditar en la oración atribuida a Moisés (un hombre bien familiarizado con las dificultades inherentes al liderazgo), como una oración que puede aplicarse a la Iglesia de Dios Unida del siglo 21:”Que el favor del Señor nuestro Dios esté sobre nosotros. Confirma en nosotros la obra de nuestras manos; sí, confirma la obra de nuestras manos” (Salmo 90:17; NVI, énfasis nuestro).

 ¡Hermanos, sigamos haciendo la obra de nuestro Padre!

 

Con profundo amor cristiano,

 
Roy Holladay

Presidente Interino

Presidente del Consejo de Ancianos